EL TALLER DE RABAT(LA OTRA CARA DEL CUERPO) Carmela Saro Bernaldo de Quirós

Final de texto

Gracias a la Filosofía y a Ana que al principio fue mi profesora, y hoy es mi amiga que me enseñaron y me enseñan a ponerme los límites, si no como artista me hubiera desbordado.
El trabajo que hoy nos ocupa, nace de la necesidad de transmitir los conceptos fundamentales del grabado, a niños ingresados en un hospital.

Lo primero Y más importante es: "El cambio de cuerpo enfermo a cuerpo creador" Entendiendo el cuerpo como dos fuerzas inseparables: "la fuerza femenina, "= a materia, sentimiento, magma creativo "la fuerza masculina" = a forma, razón, la que pone los límites al magma para que la creación sea. Y entendiendo el cambio como el reconocimiento, la alternancia, y la fusión por medio del contacto de esas dos fuerzas. Si aceptamos como algo natural, la unión de esas dos fuerzas en el plano físico, ¿Por qué no se investiga en el plano mental?

Ante la desigualdad de edades de los niños, (ya que esta oscilaba entre cuatro y dieciséis años). La ausencia de prensa o tórculo .El desconocimiento del tipo de enfermedad de cada pequeño, obliga a reflexionar sobre el material que se va a emplear, iniciando así una investigación sobre materiales que además de no causar daño alguno puedieran ser comestibles, ( harina y agua, chocolate y agua,) Aparte de esto se emplearon también (ceras y guache). Todas estas premisas me remitieron a mi propio cuerpo. Y tomando el cuerpo como la herramienta principal del taller se crearon, tres conceptos fundamentales del grabado, transmitidos a través del mismo, alternando esas dos fuerzas y dejando en suspenso una rama de la cultura," la tecnología"

a) Cuerpo como máquina :(Suspensión de la tecnología) Y en sustitución de la prensa. Al ejercer la presión necesaria para dejar la huella de la parte del cuerpo que el niño elija, (sobre un soporte cualquiera)

b) Cuerpo como matriz o plancha:En sustitución de la misma (generando huellas del propio cuerpo.)

c) Cuerpo como soporte: Y en sustitución del papel. Utilizando una parte del mismo, como matriz o plancha y otra como soporte donde dejar una impresión, ejemplo ( tomo como plancha mi mano izquierda, y la estampo sobre mi muslo derecho) en este ejemplo tan sencillo irán implícitos de forma práctica tres conceptos básicos del grabado, de esta manera el niño estará jugando con ellos disponiendo tan solo del material necesario para dejar una huella, es decir, una pasta hecha con (harina y agua, chocolate y agua, barro, polvos, arena, etc). Otorgándole de esta forma autonomía, libertad, y poder sobre su propio cuerpo

El aula donde se impartió el taller era grande, soleada, pero en pleno mes de junio el calor era insoportable, lo mismo que aquel muro invisible construido de bloqueos físicos y mentales que allí en medio se levantaba. Detuve la mirada, en aquella pequeña de doce años, a pesar de estar enferma y en un hospital, una parte de la cultura no la eximia de llevar aquel pañuelo que se ceñía a su cabeza como una segunda piel. Entonces pensé, sobre el derecho que yo tenía a quejarme de aquel calor. Una treintena de niños cuya edad oscilaba entre los cuatro y dieciséis años, formaban nuestra clase. Muchas madres estaban mirando lo que nosotras íbamos a enseñar a sus hijos, pero atentas también para prestar su ayuda en el momento en que hiciera falta, ya que había niños que eran incapaces de sostener un lápiz entre las manos. Hay que tener en cuenta, que estos pequeños, antes de ser intervenidos quirúrgicamente tienen que estar recuperados físicamente. Los niños ocuparon el lugar en la mesa que ellos eligieron, quedando así divididos en tres grupos totalmente aleatorios sin ninguna unidad. Lo único que tenían en común era: la enfermedad, el cuerpo con sus bloqueos y la inocencia.

SEGUNDO INTENTANDO ALCANZAR EL CAMBIO UTILIZANDO LAS DOS FUERZAS. Cuerpos enfermos somos todos si no equilibramos, alternamos y fusionamos las dos fuerzas. Entendiendo como enfermo no solo, en lo físico, si no lo psíquico lo cual supone, la delegación de nuestro poder en otro Por tanto La herramienta fundamental del taller, será el cuerpo, suspendiendo, los utensilios representantes de esa parte de la cultura, que llamamos tecnología, y como consecuencia también la proyección de la misma para iniciar de esta manera, una investigación lúdica de las preguntas ¿qué somos?, ¿quiénes somos? ¿Por qué? sencillamente, porque pienso que la excesiva proyección, o prolongación del cuerpo está bloqueando y alejándonos de nuestra única fuente de conocimiento. Herramienta y muerte, controlan nuestro espacio y nuestro tiempo. Cuando el hombre por medio de la imaginación se proyectó a si mismo mejorando un objeto, nació la herramienta, (pero también tomó conciencia de que un día moriría y que la herramienta le otorgaba poder sobre la muerte) empezando de esta manera a crear cultura, que es igual a proyección a huir de la muerte Una herramienta desde la más primitiva a la más sofisticada son prolongaciones de nuestro cuerpo, por un lado nos facilitan la vida, pero por el otro nos están convirtiendo en desencarnados.

TERCERO ACERCANDO LA PERCEPCIÓN ( en el plano físico)
Acercamos la percepción, al suspender el utensilio utilizando la huella que produce el cuerpo del alumno. Con la huella la distancia entre cuerpo y soporte se acorta, ya que el utensilio se ha convertido en una segunda piel, esto en el caso de haber impregnado el cuerpo. Pero si lo que se impregna es el soporte la herramienta se anula, por tanto también la distancia, el espacio, la proyección, la tecnología, y el poder que antes había delegado en otro Aquí no hay imágenes creadas con (pincel, lápiz, buril, cámara, espejo)

4° ACERCANDO LA PERCEPCIÓN (en el plano psíquico, y físico)
a) Una huella es un "signo" no un "símbolo". La huella de un cuerpo, no es fea, ni bonita, porque todavía, no ha sido sometida a un canon de belleza y perfección como la idea cuerpo, pero la huella también es una ausencia.

b) Huella como ausencia. Estamos inmersos en una cultura que hace todo lo contrario, a dejar huellas, borrar neuróticamente las huellas físicas que se producen en el cuerpo, "es su norma", borrar las huellas físicas que produce un cuerpo "es su ley. Sin embargo la imagen de ausencias que nos devuelve la huella, nos remite a las presencias que están en nuestro cuerpo, (presencias positivas físicas y psíquicas). Así estaremos quitando dolor a la palabra "ausencia" = "muerte"

f) Huella como diferencia: Alternando las dos fuerzas .Al tomar la huella de su cara sobre un papel de grabado, al niño se le está desvelando una imagen no conocida por él hasta ese momento, que incluso puede asustarle. Repitiendo el experimento llegará a familiarizarse con ella y como consecuencia, acabará admitiendo ese aspecto suyo que al principio rechazaba. Con esto conseguiremos dos objetivos: 1° Reconocer que dentro de uno mismo existen facetas que ignoramos y nos desagradan, facetas que no responden a los cánones de perfección que la cultura nos ha adiestrado a admitir como únicas y deseables. Observar esas caras, porque tal vez no haya motivo para asustarse, ya que somos también esa imagen que nos muestra el papel. Al admitir e incorporar la diferencia dentro de uno, será más fácil comprender y admitir las múltiples caras en el otro.

EL NIÑO SÍNDROME DE DOWN
Ajeno a lo que pasaba en su entorno, estaba él, debía tener cinco o seis años, pero le faltaba la vida de un niño de esa edad. La madre, me pidió que me ocupara del niño. Tomé su mano, la puse sobre un papel dibujando, el perfil de la misma, la miró, los demás me hacían señas para que pasara : !es tonto!, !no se entera! !no pierdas tiempo y ven con nosotros! me decían con sus gestos. Me coloqué enfrente del pequeño, cogí la mano de un compañero la embadurné y saqué su huella. Sonrió, y haciéndome señas me dijo: Yo quiero hacer lo mismo que ese otro compañero. El quiso hacerlo....Y lo hizo.

EL NIÑO DE LA CABEZA QUEMADA
Debajo de un chándal de color marrón con capucha, un pequeño escondía lo que pensaba que no podía enseñar, (cabeza, manos y cuello) estaban quemados. Sin embargo estaba bastante motivado y no le importaba jugar. María José le dio las ceras diciéndole que se dibujara. Lo hizo plasmando un niño sin cabeza. Al escribir esto hoy, lamento no haber tenido entonces los conocimientos que ahora tengo. Hoy, enfrentada a un caso como este, le impregno la cara con una pasta de chocolate; hago lo mismo con otros compañeros que no tengan el mismo problema, y les saco la huella de la cara a todos sobre un papel mojado. Seguro que entonces la diferencia no hubiera sido tan grande.

EL NIÑO Y LA MADRE.

No recuerdo el momento en que la madre se levantó del lugar que se le había asignado, sentándose al lado de su pequeño. El niño participó en el juego desde el primer momento. Estampó su huella en la cartulina, yo le dije que jugara con ella entonces pintó cada dedo de un color. Hizo una segunda impresión y me parece que fue en ese instante cuando la madre, una joven de unos veinte años se sentó a su lado, cogió las ceras, y los dos compartieron el juego de pintar aquella pequeña huella, !era la mano de su hijo!, y ella pareció comprenderlo.
Hoy siento no haber dado a la madre la misma oportunidad que tuvo su hijo. Un error del que debo aprender para no cometerlo otra vez.

HUELLA COMO IMPRESIÓN (partiendo del sentimiento)

Hume dice que una impresión Es un percepción muy viva de la cual se extrae una idea, que es más débil El alumno partirá de una huella, (de su pié, mano, cara) pero no de la idea que él tiene (de su pié, mano, cara ).

EL NIÑO DE DIECISÉIS AÑOS

Estaba allí, en el último rincón de la mesa, era el mayor de todos quizás por eso se sentía en la obligación de dibujar mejor que los demás, y precisamente esta obligación era lo que le pesaba como una losa, me acerqué para ver lo que hacía: Cuatro tímidas y descompuestas rayas, en el color más discreto colocadas en la parte inferior de la cartulina componían su dibujo. Le cogí de la mano, y situados los dos en la cabecera de la mesa yo saqué la huella de mi mano, la miró con curiosidad a continuación le pedí permiso para hacer lo mismo con la suya, asintió. Al ver la huella de su mano, sus ojos se alegraron, embadurné su pié con harina y agua, puse la cartulina negra debajo del mismo, ¡pisa fuerte¡ le dije ,al ver la imagen me miró sonriendo, y quitándome el bote donde yo tenía la pasta se fue a repetir la misma operación con otro compañero, en ese momento supe que ya éramos cómplices, no necesitábamos palabras para comprendernos. Más tarde le di una plancha de madera, para sacar otra huella de su pié, cuando estuvo seca le enseñé como se utilizaban las gubias sobre la madera, se puso a trabajar con tanta ilusión , que no se dio cuenta que el taller había terminado. Este niño hizo una plancha de grabado, perfecta para poder sacar todas las estampas que hubiera deseado.

PROCESO DEL NIÑO
a) Deje en suspenso esa parte de la cultura que le estaba asfixiando, en este caso ( el lápiz, la cera)
b) Desnude su pié.
c) Permití que el alumno decidiera si manipulaba o no su huella, porque al hacerlo, introducía el elemento cultural que en un principio había quedado en suspenso, (aunque ya sin tanta presión). El niño de este caso pintó con ceras de colores la huella que dejó en una cartulina, y respetó la que produjo en un soporte de madera, con las gubias manipuló su entorno.
d) Se fomentó el diálogo entre ellos. de una manera espontánea desde el primer momento.
e) Manché su mano y su pié, para seguir desbloqueando. Al embadurnar fragmentos del cuerpo del niño con materiales comestibles, estaba intentando, destruir la idea negativa de cuerpo manchado cuerpo sucio, "Mancharse es necesario"

EL NIÑO QUE LE DOLIA VIVIR.

El caso de este pequeño fue compartido por María José y yo. Serio, triste, ajeno, parecía soportar en aquellos pequeños hombros, todo el peso del mundo. Tenía pánico a dejar cualquier tipo de huella. Al levantar su mano para estamparla, sentí que pesaba como si fuera de hierro, a pesar de todo seguí adelante. Puse enfrente de sus ojos la imagen creada por su mano, la recorrió con su mirada, no dijo nada. María José, mojándo los dedos de su mano en la témpera dibujó un sol sonriendo, la miró, ella tomó su mano y juntos dibujaron un conejito. Para forzar que el niño se manchara más, fundieron la imagen con las manos, su cara se alegró. Aproveché esa puerta que abría y me colé por ella. Pinté con los dedos un ojo a un globo, él me lo quitó de las manos, completando una cara sonriente.

FINAL DEL TALLER

Intentando aliviar el dolor, intentando destruir bloqueos, llegó el final del taller. Yo no sé, si se consiguió introducir en la mente de aquellos niños tres conceptos básicos del grabado, pero de lo que si estoy segura, es : Allí en aquel hospital, empezaron a derribarse murallas, gracias a las miradas creadoras, que estuvieron presentes; no me refiero solamente a las artistas que impartimos el taller. Estoy hablando de: La Directora General de la Dirección General de la Mujer de la Comunidad de Madrid, Asunción, estoy hablando del Director y del Gestor Cultural para Marruecos del Instituto Cervantes de Rabat, Lorenzo, y Adrián, de Nuria, la Psicóloga argelina, de la Monitora del hospital, de las Madres de los niños ingresados. Todos aquel día dimos lo mejor de nosotros. Pero todos aquel día recibimos algo que nunca podremos olvidar, y que yo, no sé explicar con palabras.

Carmela Saro Bernaldo de Quirós
Madrid 21 de septiembre de 2.000
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